martes, 1 de julio de 2008

Juan capítulo 3

Como parte de los estudios bìblicos que desarrollamos en casa empezaré a escribir los temas que llevamos a cabo en nuestras reuniones.

Jesús y Nicodemo

Jn 3:1 Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. 2 Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.

En estos versìculos podemos ver que Nicodemo tenìa una posición importante dentro de los religiosos de esa època, sin embargo èl vino a Jesús de noche. Posiblemente tuvo miedo o vergüenza. Creo que es algo que tenemos que revisar en nuestras vidas. ¿Tenemos miedo de ser llamados cristianos o nos da vergüenza que la gente conozca que hemos entregado nuestras vidas a Cristo? O simplemente como Nicodemo creemos que Jesús es un maestro màs, un profeta importante en la historia de la humanidad. Reflexiona y saca tus conclusiones. De eso depende tu futuro. ¿Es Jesús el hijo de Dios para tì? Solo hay dos opciones: Acertaste en la respuesta o te equivocaste.

Jn 3:3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

Nacer de nuevo se traduce literalmente como nacer de arriba. Se trata de nacer espiritualmente. Se trata de personas que nacen dos veces (vida terrenal y espiritual) y mueren solo una vez (la muerte terrenal), contra personas que nacen una sola vez (la terrenal) pero mueren dos veces (muerte terrenal y espiritual). Esta muerte implica separación de Dios en un sitio de tormentos eterno. No importa si no crees en él. Que no creamos en algo no hace que ese algo deje de existir. Por lo tanto, te es necesario nacer de nuevo para poder VER el reino de Dios. Con tus propios ojos.

Jn 3:4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? 5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.

Es necesario nacer de nuevo del agua y del Espíritu para ENTRAR al Reino de Dios. La llave que abre la puerta es el nuevo nacimiento. Necesitamos la purificación del agua de vida que prometió Jesús para no tener sed jamás y el sello del Espíritu Santo hasta el día de la redención como seguridad de nuestra salvación.

Jn 3:6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

Nunca confundamos lo que viene de Dios con lo que viene del hombre. El hombre es imperfecto, Dios es perfecto; el hombre es finito, Dios es infinito; el hombre es barro, Dios es el alfarero; el hombre es carne, Dios es Espíritu. El hombre nace de la carne, Dios da el nacimiento espiritual. No hay mas opciones.

Jn 3:7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. 8 El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. 9 Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto? 10 Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto? 11 De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio. 12 Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?

Creemos solo lo que vemos. Por lo menos así pensamos hasta que nos acostumbramos a no ver el aire, a no ver el amor, a no ver la tristeza, pero todos sabemos que existe el aire, el amor y la tristeza. Jesús nos habla del Reino de Dios y no le creemos. Hacemos caso omiso a aquel que creó lo que vemos y lo que no vemos.

Jn 3:13 Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo. 14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto,(A) así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, 15 para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

De tal manera amó Dios al mundo

Jn 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

La palabra amor viene del griego ágape, que significa amor sacrificial, amor a pesar de todo, amor contra cualquier obstáculo. Ese es el amor de Dios a diferencia de nuestro amor si se da tal situación, amor a cambio de algo. Dios envió a su Hijo por amor. Lo envió al mundo, cuya palabra en griego es cosmos, lo cual nos habla de un sistema. Dios no envió a Jesús por los animales, las plantas o la tierra misma, Dios envió a su Hijo por la humanidad. Por cierto envió a su único Hijo. La palabra unigénito en griego es “monogenes”, que creo que se explica por si sola. Satanás no fue hermano de Jesús, Satanás fue creado por Jesús lo cual es una gran diferencia. Que exista Satanás produce dos respuestas ante una pregunta ¿Cree en Jesús o no?. Si la respuesta es que cree en Jesús déjeme decirle que esta palabra implica tres acciones importantes: 1. Conocer, 2. Confiar y 3. Comprometerse. No basta con solo escuchar o leer de Jesús, debemos depositar nuestra confianza en El. Usted cree que un avión vuela, pues demuestre su confianza subiéndose a él. Es como el matrimonio, primero conoció a su entonces amiga, luego confió en ella a tal punto que se comprometió con ella para estar en la buenas y en las malas. Con Jesús recuerde que la Iglesia es la novia y que un día se llevarán a cabo las bodas del Cordero. Creyendo en Jesús usted no se pierde si no que tiene vida eterna. Perderse no significa se destruido. Significa pasar la eternidad en el lado opuesto a donde está Dios, por cierto un lugar de tormentos y castigos. Vida eterna significa una eternidad con nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Jn 3:17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.

¡Que Dios tan lleno de amor que lo demostró enviando a su Hijo a morir por gente como nosotros!. La intención de Dios no es condenar al mundo sino que el mundo sea salvo por Jesús. Pero Dios lo deja escoger. Si lo que desea es condenarse, pues siga diciendo que Jesús es únicamente un profeta o un maestro o peor aún diga que sabe que es el Hijo de Dios pero no lo haga dueño de su vida. Pero sepa que Dios quiere que lo reciba como su Señor y Salvador. No cuesta nada, solo dejar a un lado su orgullo y dejar de ser su propio señor y salvador para entregarle su trono a El.

Jn 3:18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

Jesús recalca que solo hay dos tipos de personas: el que cree y el que no cree, y cada uno tiene su veredicto: culpable o no.

Jn 3:19 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. 20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. 21 Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.

Entenderé que si decide no creer en Jesús es que sus obras son malas. No se enoje conmigo, mejor busque en su interior y si observa oscuridad es que la luz de Jesús no está en usted.


El amigo del esposo

Jn 3:22 Después de esto, vino Jesús con sus discípulos a la tierra de Judea, y estuvo allí con ellos, y bautizaba. 23 Juan bautizaba también en Enón, junto a Salim, porque había allí muchas aguas; y venían, y eran bautizados. 24 Porque Juan no había sido aún encarcelado.25 Entonces hubo discusión entre los discípulos de Juan y los judíos acerca de la purificación. 26 Y vinieron a Juan y le dijeron: Rabí, mira que el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú diste testimonio, bautiza, y todos vienen a él.

¡El celo religioso!. Cuando Jesús pasa a ser primero y desplaza a los religiosos de su lugar ante la humanidad vienen celos. Hoy en día usted puede buscar y encontrar fácilmente lugares religiosos donde encontrará que se exalta a humanos o líderes antes que a nuestro Señor Jesús. Pero como veremos mas adelante Juan el Bautista no era de ese grupo y explicó quien debe ser el primero en nuestras vidas y porqué.

Jn 3:27 Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo. 28 Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él. 29 El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido.

También encontrará lideres que su objetivo es predicar a Jesucristo como el Hijo de Dios, como el segundo componente de la Trinidad y como el único camino al cielo. Juan el Bautista era uno de esos líderes. Jesús mismo lo dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida, y nadie viene al Padre sino por mi.

Jn 3:30 Es necesario que él crezca, pero que yo mengue.

Este debe ser nuestro lema. La Biblia dice: Y ya no vivo yo, mas Cristo vive en mí...En una vida no pueden haber dos señores, así como en una nación no pueden haber dos presidentes. Hay un presidente y un vicepresidente. Pues es necesario que nuestro Yo disminuya para que Jesús crezca como el líder de nuestra vida.


El que viene de arriba

Jn 3:31 El que de arriba viene, es sobre todos; el que es de la tierra, es terrenal, y cosas terrenales habla; el que viene del cielo, es sobre todos. 32 Y lo que vio y oyó, esto testifica; y nadie recibe su testimonio. 33 El que recibe su testimonio, éste atestigua que Dios es veraz. 34 Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu por medida. 35 El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano. 36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.

Yo lo llamo el evangelio de Juan el Bautista. En el versículo 31 nos dice que Jesús está sobre todos, pues viene de arriba. En el 34 nos dice que fue Dios Padre quien lo envió. En el 35 nos aclara la relación entre Dios y Jesús y enfatiza que son Padre e Hijo, y además añade que Dios le entregó todo a Jesús por lo que El es el dueño de todo. Y por último nos da la receta o la fórmula para la salvación y la perdición. Nuevamente se trata de cree o no creer. Pero no lo olvide: creer en Jesús es conocerlo, confiar en El y comprometernos para vivir eternamente en un cielo nuevo y una tierra nueva. Amén.

1 comentario:

DAVID dijo...

Que bueno que este sembrando la Palabra del Señor tambien por este medio. Muchas bendiciones. Fam. García Abarca