miércoles, 18 de mayo de 2016

Amor o Pasiòn.

¿Què es la Pasiòn?

PASIÓN Traducción de la palabra griega páthos (Ro 1.26  y  Col 3.5) denota las emociones o sentimientos desordenados de la naturaleza humana no redimida que deben ser sometidos al gobierno del Espíritu. Muy parecido es el vocablo páthema ( Ro 7.5 ;  Gl 5.24 ), que igualmente puede implicar deseos sexuales. En  2 Ti 2.22  RV emplea pasión como el equivalente del griego epithymı́a , que significa «deseo intenso» que puede corromperse cuando es desordenado o excesivo (  Concupiscencia ). También RV usa pasión para traducir hedoné ( placer , codicia ) en  Stg 4.1 .

El amor se concentra en Dios y en los otros. La pasión busca satisfacerse a sì mismo, el amor  busca agradar a Dios y a otros. El amor agradece lo que Dios le ha dado, la pasión o deseo envidia lo que otros tienen. Ver Romanos 15.1-3

El Plan de Dios para el Hombre

Como el hombre se desviò y alejò de la norma de Dios?:

Gènesis 4 19 Y Lamec tomó para sí dos mujeres; el nombre de la una fue Ada, y el nombre de la otra, Zila

1 Reyes 11 3 Y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas; y sus mujeres desviaron su corazón. 

Levìtico 18  22 No te echarás con varón como con mujer; es abominación.

Levìtico 18 23 Ni con ningún animal tendrás ayuntamiento amancillándote con él, ni mujer alguna se pondrá delante de animal para ayuntarse con él; es perversión.

Juan 8  3 Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio,  4 le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. 

Mateo 19  3 Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa   6 Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. 9 Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.

Hoy en dìa hay un sistema mundano

1 Juan 2  15 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.

Jueces 21  25 En estos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía.

Què debemos hacer:

Éxodo 23  2 No seguirás a los muchos para hacer mal, ni responderás en litigio inclinándote a los más para hacer agravios;

Debemos buscar en la Biblia cual es el plan de Dios:

Ver Mateo 19.4-6

¿Cómo creò Dios al hombre?:

Gènesis 1  27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó

El matrimonio fue diseñado para bendición y bienestar. Es un retrato de la relación con Jesùs.

Ver Efesios 5. 21-33

La Naturaleza del matrimonio

1.    Instituciòn divinamente ordenada. Ver Gènesis 1.27-28

2.    Es una unión natural. Ver Gènesis 2.24

3.    Es una unión exclusiva. Ver Gènesis 2.24
a.    Monogamia.
b.    Dejar a los padres.

4.    Es una uniòn permanente

5.    Es una unión espiritual. Ver Efesios 5.25-29

Los propósitos del Matrimonio

1.    Compañerismo. “Ayuda idónea”. Ver 2 Corintios 6.14b y Gènesis 2.18-24

2.    Procreaciòn. Ver Salmo 127.3

3.    Edificaciòn mutua de la pareja, sus niños, familiares y aùn de la sociedad misma. Ver 1 Pedro 3.1, 7, Efesios 5.29-32. Efesios 6.4b, 1 Timoteo 3.4-5, Hechos 16.31 y 1 Corintios 7.14-16

4.    Propagación de la fe. Ver Romanos 16.5, 1 Corintios 16.19

5.    Propòsitos  preventivos
a.    Control de las pasiones. Ver 1 Corintios 7.1-6, 37

b.    Prevenir la disolución de la sociedad. Mishpajah: unidad familiar y el factor esencial de la comunidad. Ver Levìticos 20.1-8  

lunes, 21 de diciembre de 2015

Navidad es Jesús.

Hace más de dos mil años, en Belén, la ciudad de David, se dio un hecho que cambió la historia de la humanidad. Sucedió algo que fue planeado mucho antes de Génesis 1.1. Se planeó cuando solo existía Dios en su Bendita Trinidad. No había nadie más. 1 Pedro 1.20 nos dice que el Plan Redentor fue establecido “desde antes de la fundación del mundo”. Imagínate a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo reunidos y viendo el panorama de lo que pasaría con la humanidad. Dios crearía al hombre, el hombre dejaría a Dios y no tendría como pagar por su pecado. Dios debe haber dicho “no hay nadie que pueda pagar con su vida y venir con nosotros al Cielo. Cada ser humano aún cuando muera por sus pecados merecerá el infierno”. Jesús debe haber dicho “Hay una manera Padre. Yo iré. Yo me sacrificaré por toda la humanidad, quitaré el pecado del mundo”. El Espíritu Santo habrá dicho “Yo los convenceré de pecado, de juicio y de justicia. Habitaré en cada uno de ellos y seré en cada creyente un sello hasta el día de la redención”. Dios respondió “Solo tendrán que creer. Solo tendrán que recibir a mi Hijo, deberán creer en su nombre y entonces les daré la potestad de ser hechos Hijos de Dios”. El Espíritu Santo agregó “Debe quedarles claro que serán salvos por gracia por medio de la fe, y que no es por capacidad de ellos o por sus obras sino que es un regalo de Dios para que nadie se gloríe.” Dios Padre agregó “El plan es el siguiente Hijo mío. Cuando se cumpla el tiempo, te enviaré a ti Hijo mío, nacido de mujer y nacido bajo la ley. Serás 100% hombre y 100% Dios. Sin pecado. Tendrás que morir y derramar tu sangre preciosa para que el que en ti crea no sea condenado, pero el que no crea continuará en su condición de condenado, porque no habrá creído en el nombre del Unigénito Hijo de Dios.”

Miles de años después…La noche es oscura en Belén, José está con María en un establo.  Estando allí se dio el tiempo del Nacimiento de Jesús. Con la dulzura de una mujer declarada bendita entre las mujeres toma a su hijo y lo envuelve en pañales acostándolo en un pesebre porque no había lugar para ellos en el mesón. Cerca de ahí habían pastores a los cuales se les apareció un ángel del Señor y entre las palabras que les dio se encuentra una frase especial: “Hoy, en la Ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es Cristo el Señor”.

Si entiendes el recorrido que hemos hecho se trata de Dios Todopoderoso que se humilló hasta la sumo y tomó la forma de siervo. Se hizo un bebé. Sin embargo el ángel no dijo que era un bebé. Dijo que era el Salvador y el Señor.

El Salvador porque con su muerte y resurrección  tenemos paz para con Dios al poner en El nuestra fe. El Señor porque está sentado a la diestra del Padre no como un bebé sino como el  Cordero de quien los ángeles decían: “Digno es el Cordero inmolado de recibir el poder y las riquezas, la sabiduría y la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.” “Y todo lo creado en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra y en el mar, y todo lo que hay en ellos, decían: «Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sean dadas la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.”

¿Entiendes? No. No es un niño al que estas celebrando. Es al Hijo de Dios. El puede ser tu Salvador y debe ser tu Señor. No manejes tu vida a tu antojo, deja que Jesús la maneje. ¿Sabes que dijo Jesús de si mismo? “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Navidad es Jesús. Celebra la Navidad. Entrégale tu trono, el timón de tu vida a Jesús. Confiésalo como tu Salvador y como tu Señor. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.”

Solo entonces se hará realidad la oración de Jesús: »Pero no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste ... »Padre, quiero que donde yo estoy también estén conmigo aquellos que me has dado, para que vean mi gloria, la cual me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han reconocido que tú me enviaste. Y les he dado a conocer tu nombre, y aún lo daré a conocer, para que el amor con que me has amado esté en ellos, y yo en ellos.»

¿Te nos unes?


lunes, 2 de noviembre de 2015

La Iglesia Y El Canon

Una vez finalizado el período del Nuevo Testamento, la iglesia continuó utilizando la Septuaginta en sus homilías, debates y reflexiones teológicas. Una gran parte de los escritores cristianos de la época utilizaban libremente la Septuaginta, y citaban los libros que no se encontraban en el canon hebreo.
La iglesia Occidental, a finales del siglo IV, aceptó un número fijo de libros del Antiguo Testamento, entre los cuales se encuentran algunos deuterocanónicos que aparecen en la Septuaginta. Los teólogos orientales, por su parte, seguían el canon hebreo de las Escrituras. Tanto Orígenes como Atanasio insisten en que se deben aceptar en el canon únicamente los 22 libros del canon judío; y San Jerónimo, con su traducción conocida como «Vulgata Latina», propagó el canon hebreo en la iglesia Occidental.
A través de la historia, la iglesia ha hecho una serie de declaraciones en torno al canon de las Escrituras. Al principio, estas declaraciones se hacían generalmente en forma de decretos disciplinares; posteriormente, en el Concilio de Trento, el tema del canon se abordó de forma directa y dogmática.
El Concilio de Trento se convocó en el año 1545 en el entorno de una serie de controversias con grupos reformados en Europa. Entre los asuntos a considerar se encontraba la relación entre la Escritura y la tradición, y su importancia en la transmisión de la fe cristiana. Se discutió abiertamente la cuestión del canon, y se promulgó un decreto con el catálogo de libros que estaban en el cuerpo de las Escrituras y tenían autoridad dogmática y moral para los fieles. Se declaró el carácter oficial de la Vulgata Latina, y se promulgó la obligación de interpretar las Escrituras de acuerdo a la tradición de la iglesia, no según el juicio de cada persona. Además, el Concilio aceptó con igual autoridad religiosa y moral los libros protocanónicos y deuterocanónicos, según se encontraban en la Vulgata.
Entre los reformadores siempre hubo serias dudas y reservas en torno a los libros deuterocanónicos. Finalmente los rechazaron por las polémicas y encuentros con los católicos.
Lutero, en su traducción del 1534, agrupo los libros deuterocanónicos en una sección entre los dos Testamentos, con una nota que indica que son libros «apócrifos».
Aunque su lectura es útil y buena, afirmó, no se igualan a las Sagradas Escrituras. La Biblia de Zurich (1527–29), en la cual participó Zuinglio, relegó los libros deuterocanónicos al último volumen, pues no los consideraba canónicos. La Biblia Olivetana (1534–35), que contiene un prólogo de Juan Calvino, incluyó los deuterocanónicos aparte del resto del canon. La iglesia reformada, en sus confesiones Galicana y Bélgica no incluyó los deuterocanónicos. En las declaraciones luteranas se prestó cada vez menos atención a los libros deuterocanónicos.
En Inglaterra la situación fue similar al resto de la Europa Reformada. La Biblia de Wyclif (1382) incluyó únicamente el canon hebreo. Y aunque la Biblia de Coverdale (1535) incorpora los deuterocanónicos, en Los treinta y nueve artículos de la iglesia de Inglaterra se dice que esa literatura no debe emplearse para fundamentar ninguna doctrina. La versión King James (1611) imprimió los deuterocanónicos entre los
Testamentos.
La traducción al castellano de Casiodoro de Reina (publicada en Basilea en 1569) incluía los libros deuterocanónicos, de acuerdo al orden de la Septuaginta. La posterior revisión de Cipriano de Valera (publicada en Amsterdam en 1602) agrupó los libros deuterocanónicos entre los Testamentos.
La Confesión de Westminster (1647) reaccionó al Concilio de Trento y a las controversias entre católicos y protestantes: afirmó el canon de las Escrituras hebreas. En su declaración en torno al canon, la Confesión indica que los deuterocanónicos (identificados como apócrifos) no son inspirados por Dios, y por lo tanto no forman parte del canon de la Escritura y carecen de autoridad en la Iglesia; indica, además, que pueden leerse únicamente como escritos puramente humanos. De esa forma se definió claramente el canon entre las comunidades cristianas que aceptaban la Confesión de Westminster.
El problema de la aceptación de los apócrifos o deuterocanónicos entre las comunidades cristianas, luego de la Reforma, se atendió básicamente de tres maneras:
1) Los deuterocanónicos se mantenían en la Biblia, pero separados (alguna nota indicaba que estos libros no tenían la misma autoridad que el resto de las Escrituras). 2) De acuerdo al Concilio de Trento, tanto los deuterocanónicos como los protocanónicos se aceptaban en la Biblia con la misma autoridad. 3) Basados en la Confesión de Westminster, se aceptaba la autoridad y se incluía en las ediciones de la Biblia únicamente el canon hebreo. Luego de muchas discusiones teológicas y administrativas, la British and Foreign Bible Society decidió, en 1826, publicar Biblias únicamente con el canon hebreo del Antiguo Testamento. La Biblia Reina-Valera se publicó por primera vez sin los deuterocanónicos en 1850.
En torno a los apócrifos o deuterocanónicos, las iglesias cristianas han superado muchas de las dificultades que les separaban por siglos. Ya la polémica y la hostilidad han cedido el paso al diálogo y la cooperación interconfesional. En la actualidad grupos católicos y protestantes trabajan juntos para traducir y publicar Biblias. Esta literatura, lejos de ser un obstáculo para el diálogo y la cooperación entre creyentes, es un recurso importante para estudiar la historia, las costumbres y las ideas religiosas del período que
precedió el ministerio de Jesús de Nazaret y la actividad apostólica de los primeros cristianos.

miércoles, 28 de octubre de 2015

CANON DEL ANTIGUO TESTAMENTO


De acuerdo a los diversos relatos evangélicos, Jesús utilizó las Escrituras hebreas para validar su misión, sus palabras y sus obras (véanse Mc 1.14 ; Lc 12.32 ). Los primeros creyentes continuaron esa tradición hermenéutica y utilizaron los textos hebreos, y sobre todo sus traducciones al griego, en sus discusiones teológicas y en el desarrollo de sus doctrinas y enseñanzas. De esa forma la iglesia contó, desde su nacimiento, con una serie de escritos de alto valor religioso.

Los libros de la Biblia hebrea son 24, divididos en tres grandes secciones.

La primera sección, conocida como Torá (vocablo hebreo que por lo general se traduce «ley», pero cuyo significado es más bien «instrucción» o «enseñanza») contiene los llamados «cinco libros de Moisés»: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.
La segunda división, conocida como Nebiim (profetas), se subdivide, a su vez, en dos grupos: Los profetas anteriores , en los que figuran Josué, Jueces, Reyes y Samuel; y Los profetas posteriores : Isaías, Jeremías, Ezequiel y el Libro de los Doce.
La tercera sección de la Biblia hebrea se conoce como Ketubim (escritos) e incluye once libros: Salmos, Proverbios y Job; un grupo de cinco libros llamados Megilot (rollos), Cantar de los cantares, Rut, Lamentaciones, Eclesiastés y Ester; y finalmente Daniel, Esdras-Nehemías y Crónicas.
Con las iniciales de Torá , Nebiim y Ketubim se ha formado la palabra hebrea Tanak , que significa «la Biblia».
Los 24 libros de la Biblia hebrea son idénticos a los 39 que se incluyen en el Antiguo Testamento de las Biblias protestantes. Es decir, no contienen los libros deuterocanónicos. La diferencia en número se basa en contar cada uno de los doce profetas menores y en la separación, en dos libros cada uno, de Samuel, Reyes, Crónicas y Esdras-Nehemías. Al unir el libro de Rut al de Jueces y el de Lamentaciones al de Jeremías, se identifican 22 libros; el 22 corresponde, además, al número de caracteres del alfabeto hebreo.

La Septuaginta: El Canon Griego
Uno de los resultados del cautiverio de Israel en Babilonia fue el desarrollo de comunidades judías en diversas regiones del mundo conocido. En Alejandría, capital del reino de los Tolomeos, el elemento judío en la población de habla griega era considerable; y como Judea formaba parte del reino hasta el año 198 a.C., esa presencia judía aumentó con el paso del tiempo.
Luego de varias generaciones, los judíos de Alejandría adoptaron el griego como su idioma diario, y dejaron el hebreo para cuestiones cúlticas. Para responder adecuadamente a las necesidades religiosas de la comunidad, pronto se vio la necesidad de traducir las Escrituras hebreas al griego. Al comienzo, posiblemente la lectura de la Torá (que era fundamental en el culto de la sinagoga) se hacía en hebreo, con una posterior traducción oral al griego. Luego los textos se tradujeron de forma escrita. Ese proceso de traducción oral y escrita se llevó a cabo durante los años 250–150 a.C. La Torá (o Pentateuco, como se conoció en griego) fue la primera parte de la Escrituras en traducirse. Más tarde se tradujeron los profetas y el resto de los escritos.
Una leyenda judía, de la cual existen varias versiones, indica que desde Jerusalén se llevaron a setenta o setenta y dos ancianos hasta Alejandría para traducir el texto hebreo al griego. Esa leyenda dio origen al nombre Septuaginta (LXX), con el que casi siempre se identifica y conoce la traducción al griego del Antiguo Testamento.
El orden de los libros en los manuscritos de la Septuaginta difiere del que se presenta en las Escrituras hebreas. Posiblemente ese orden revela la reflexión cristiana en torno al canon.
En primer lugar, como en el canon hebreo, la Septuaginta incluye los cinco libros de Moisés o el Pentateuco: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.
La segunda sección presenta los libros históricos: Josué, Jueces, Rut, los cuatro libros de la monarquía (Samuel y Reyes), Paralipómenos (Crónicas), 1 Esdras (una edición griega alterna de 2 Cr 35.1 — Neh 8.13 ), 2 Esdras (Esdras-Nehemías), Ester, Judit y Tobit. Los libros de Judit y Tobit, y las adiciones griegas al libro de Ester, no aparecen en los manuscritos hebreos.
En la tercera división se encuentran los libros poéticos y sapienciales: Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los cantares, Job, Sabiduría y Eclesiástico ( Sabiduría de Jesús ben Sira ). De este grupo, Sabiduría (escrito originalmente en griego) y Eclesiástico (escrito en hebreo) no se encuentran en el canon hebreo. El libro de los Salmos contiene uno adicional que no aparece en el canon hebreo: el 151, del cual existen copias tanto en griego como en hebreo.
La sección final de la Septuaginta incluye los libros proféticos: Isaías, Jeremías y Lamentaciones, junto a Baruc y la Carta de Jeremías, que no aparecen en el orden del canon hebreo; Ezequiel; y el libro de Daniel, con varias adiciones griegas: la historia de Susana , el relato de Bel y el Dragón y una oración de confesión y alabanza de 68 versículos entre los vv. 23–24 del tercer capítulo.
Los libros de los Macabeos (que pueden llegar hasta a cuatro en diversos manuscritos y versiones) se incluyen, como una especie de apéndice, al final de la Septuaginta.
En torno a los libros y adiciones que se encuentran en la Septuaginta, y no aparecen en las Escrituras hebreas, la nomenclatura y el uso lingüístico en diversos círculos cristianos no es uniforme. La mayoría de los protestantes identifican esa sección de la Septuaginta como «apócrifos». La iglesia católica los conoce como «deuterocanónicos». «Apócrifos», para la comunidad católica, son los libros que no se incluyeron ni en el canon hebreo ni en el griego. Los protestantes identifican los libros que no se incorporaron en ninguno de los cánones como seudoepígrafos .
Los libros deuterocanónicos o apócrifos son los siguientes: Tobías, Judit, Sabiduría, Eclesiástico ( Sabiduría de Jesús ben Sira ), Baruc, 1 y 2 Macabeos, Daniel 3.24–90 ; 13 ; 14 y Ester 10.4–16 , 24 . La mayoría de estos textos se conservan solo en manuscritos griegos.
Como ya dijimos, la Septuaginta hizo posible que los judíos grecoparlantes (en la diáspora y también en Palestina) tuvieran acceso a los textos sagrados de sus antepasados en el idioma que podían entender. Además, el texto griego dio la oportunidad a grupos gentiles de estudiar las Escrituras hebreas ( Hch 8.26–40 ).
La iglesia cristiana se benefició sustancialmente de la traducción de la Septuaginta: la utilizó como su libro santo y le llamó «Antiguo Testamento». El texto en griego dio la oportunidad a los cristianos de relacionar el mensaje de Jesús con pasajes de importancia mesiánica ( Hch 7 ; 8 ); les brindó recursos literarios para citar textos del canon hebreo en las discusiones con los judíos ( Hch 13.17–37 ; 17.2–3 ); y jugó un papel fundamental en la predicación del evangelio a los gentiles ( Hch 14.8–18 ; 17.16– 32 ).

domingo, 6 de septiembre de 2015

La fe y las obras

Santiago 2 14Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? 15Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, 16y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? 17Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. 18Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. 19Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. 20¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? 21¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? 22¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras? 23Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios. 24Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe. 25Asimismo también Rahab la ramera, ¿no fue justificada por obras, cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino? 26Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.

En estos versículos Santiago no contradice a Pablo. En Romanos 4.1–5 y Gálatas 3 Pablo explica cómo el pecador es justificado, cómo se le da una posición correcta delante de Dios; Santiago, por otro lado, escribe cómo una persona salva demuestra a otros esa salvación. Las personas no tienen por qué creer que somos salvos si no ven un cambio en nuestras vidas. Un pecador se salva por la fe, sin obras (Ef 2.8, 9), pero la verdadera fe que salva conduce a las obras (Ef 2.10). Ser cristiano no es asunto de lo que decimos con los labios, involucra lo que hacemos con la vida. (Nótese que la declaración del versículo 14: «¿Podrá la fe salvarle»? debe leerse: «¿Podrá esa clase de fe salvarle?», en referencia a la primera frase del versículo.)
No mostramos nuestra fe en Cristo sólo por grandes proezas, tales como las que se mencionan en Hebreos 11, sino por lo que decimos y hacemos día tras día. Léase 1 Juan 3.16–18 junto con los versículos 14–16. La fe sin obras es una fe muerta (vv. 17, 26), no es viva. Hay un reto en el versículo 18: «Muéstrame tu fe sin tus obras». ¡Esto es imposible! La única forma que puede ser expresada la fe en la vida del cristiano es a través de la obediencia amorosa y práctica a la Palabra de Dios. ¡Incluso el diablo tiene una fe muerta! (v. 19). Léanse Mateo 8.29 y Hechos 16.17 para ver cómo los demonios reconocieron a Cristo. Sin embargo, esta clase de fe no los salvará.
Santiago retrocede al Antiguo Testamento en pos de dos ejemplos de fe que condujeron a las obras. El primero es Abraham (Gn 22.1–19). Abraham anhelaba tener un hijo y Dios le prometió uno. Abraham creyó en la promesa de Dios y esta fe le dio la justicia que necesitaba para la salvación (Gn 15.1–6; Ro 4.1–5). Dios le prometió que a través de Isaac su descendencia sería más numerosa que la arena del mar y las estrellas de los cielos. ¡Luego Dios le pidió a Abraham que sacrificara a ese hijo sobre el altar! Abraham tenía fe en Dios y por consiguiente no tuvo temor de obedecerle. Hebreos 11.17–19 indica que Abraham creía que Dios podía incluso levantar a Isaac de los muertos. En resumen, Abraham demostró su fe por sus obras. Su obediencia a la Palabra fue evidencia de su fe en la Palabra. Su fe se perfeccionó (maduró) en su acto de obediencia. Véanse en 2 Crónicas 20.7 e Isaías 41.8 la expresión «amigo de Dios».
La segunda ilustración que usa Santiago es Rahab (Jos 2; 6.17–27). Esta mujer era pecadora; sin embargo, ¡su nombre se incluye en la familia de Cristo! (Mt 1.5). Hebreos 11.31 indica que era una mujer de fe. Vivía en la ciudad condenada de Jericó y oyó que Dios había juzgado a los enemigos de Israel. Creyó en el informe respecto a Dios que había oído (Jos 2.10, 11), porque «la fe viene por el oír» (Ro 10.17). Nótese que también tenía seguridad (Jos 2.9, 21). Téngase en mente que Rahab era una creyente en el Dios de Israel antes de que los dos espías llegaran a su casa. Fue su recepción y protección hacia los dos espías lo que demostró su fe en Dios. Arriesgó su vida para identificarse con Israel. Debido a su fe, demostrada por sus obras, ella y su familia (quienes también creyeron) se libraron del juicio que vino sobre toda la población de Jericó.
El versículo 24 resume todo el asunto: la fe sin obras no es una fe que salva. Triste es decirlo, pero hay multitudes de cristianos profesantes y miembros de las iglesias que tienen esta «fe muerta». Profesan fe con sus labios (v. 14), pero sus vidas niegan lo que profesan. Esta es la misma verdad que Pablo explicó cuando le escribió a Tito. «Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan» (Tit 1.16). Los verdaderos cristianos son «un pueblo propio, celoso de buenas obras» (Tit 2.14). Por eso Pablo advierte: «Examinaos a vosotros mismos si están en la fe; probaos a vosotros mismos» (2 Co 13.5). Esto no significa que un verdadero cristiano nunca peca (1 Jn 1.5–10). Pero sí significa que un verdadero cristiano no hace del pecado el hábito de su vida. Un verdadero cristiano lleva fruto para la gloria de Dios y anda de manera que le agrade.
Toda la cuestión de la fe y las obras se resume en Efesios 2.8–10: (1) la obra que Dios hace por nosotros (salvación): «Porque por gracia habéis sido salvados[...] no por obras»; (2) la obra que Dios hace en nosotros (santificación): «porque somos hechura suya»; (3) la obra que Dios hace mediante nosotros (servicio): «creados[...] para buenas obras».


Warren Wiersbe.

miércoles, 1 de julio de 2015

De mi Esposa a las Esposas.

De las reuniones matrimoniales he tomado el tema que compartiò mi esposa a otras mujeres del grupo.
A continuaciòn un resumen elaborado por mi amada esposa:

MATERIAL AMOR Y RESPETO

SALUDO

Buenas noches!!! Me da mucho gusto verlas y poder estar reunidas para seguir aprendiendo sobre nuestros matrimonios y especificamente del plan que Dios diseñó para nuestros matrimonios.

INTRO EJEMPLO
Y respecto al plan de Dios para el matrimonio, pensaba en ese famoso ejemplo de que   en nuestra cultura tendemos a revisar los manuales del fabricante hasta que ya por   nuestros propios medios hemos intentado armar un electrodoméstico o un mueble y cuando en ese desarrollo fracasamos o tenemos algún inconveniente, entonces vamos al manual a tratar de descubrir en que fallamos y entonces pensaba que definitivamente y sin lugar a dudas, nuestros matrimonios son mucho mas importantes que cualquier mueble y electrodoméstico y esto debe hacernos reflexionar sobre la necesidad de buscar de forma intencional y esto en cualquier momento del matrimonio que nos encontremos, que bendición hacerlos cuando recien comenzamos o ya avanzaditos en este camino, pero como les decia es importante que veamos que tiene que decir Dios al respecto del matrimonio, ya que El lo ideó y lo diseño, y ¿donde encontramos estas instrucciones? en su palabra.

Es por eso que hoy com decia mi ESPOSO vamos a revisar en estas 2 sesiones algunos aspectos vitales dadas a las esposas para poder lograr la orden de Respetar a nuestros esposos.

NO OLVIDEMOS LO QUE HASTA AHORA HEMOS APRENDIDO LOS 2 TIPOS DE CICLOS:
ALIENANTE : SIN AMOR NO RESPETO Y VICEVERSA








ENERGIZANTE: SU AMOR MOTIVA RESPETO Y VICEVERSA





Para algunas de nosotras estas instrucciones seran muy naturales e incluso las practican de alguna forma, para otras esto significara un esfuerzo intencional

Quizas se preguntarán, ¿pero estos ciclos no los encuentro en la biblia? y tienen toda la razón, pero la base de ellos son AMOR Y RESPETO y estos 2 mandatos estan respaldados biblicamente en EFESIOS 5 25 y EFESIOS 5 33

5 25 "maridos amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la iglesia y se entrego a si mismo por ella....."

5 33 " por lo demas cada uno de vosotros ame también a su mujer como a si mismo y la mujer RESPETE A SU MARIDO"

El mandato al hombre es AMAR
El mandato a la mujer es RESPETAR
No quiere decir que no vamos a amar a nuestros esposos, al contrario, el mandato es a respetar porque el amar y todo lo que ello implica ya está implicito en nuestro ADN .

COMENZEMOS PUES CON ESTOS 3 ASPECTOS O INSTRUCCCIONES QUE HARAN QUE NUESTROS ESPOSOS SE SIENTAN RESPETADOS

1. CONQUISTA
Aqui lo primero es entender a que se refiere con esta palabra CONQUISTA y me imagino que al hablar de hombres y conquista no podemos evitar pensar en esa conotacion de hombres mujeriegos etc., bueno no se si sólo yo pense en esto al oir este termino, pero dejenme decirles que en este caso  nos referiremos a CONQUISTA como EL DESEO INNATO DE LOS HOMBRES POR PONERSE METAS Y CUMPLIRLAS (CONQUISTARLAS) o trabajar en algo y tener éxito y una cosa mas, esto es repetitivo y progresivo, tras una meta cumplida, va otra y otra y asi sucesivamente convirtiéndose en una característica muy importante de nuestros esposos...

EJEMPLO
cuando eramos novios, nuestros ahora esposos se pusieron la meta de un dia casarse con nosotras ( y pensemos por un momento que quizas nosotras tambien, simplemente  las motivaciones son diferentes) y cuando lograron esta meta por supuesto buscan ahora otra meta, esta ya la lograron y esto podria ser la explicación del cambio que nosostras vemos o vimos en nuestros esposos cuando ya nos casamos ( algunas diran ya no es tan detallista, ya no hablamos tanto tiempo como antes, ya no salimos tanto como antes, etc) y CONSTE ESTO NO ES UNA EXPLICACION PARA JUSTIFICARLOS DE ALGUNA MANERA, SEGURAMENTE A ELLOS ALGO SE LES ESTARA DICIENDO A ESTE RESPECTO, PERO A NOSOTRAS NOS CORRESPONDE ENTENDER ESTA CARACTERÍSTICA, COMPRENDERLOS Y APOYARLOS, CONCENTRANDONOS EN LOS POSITIVO, ya que si nosotros nos quejamos y reclamamos, ellos se sentirán IRRESPETADOS y ¿adivinen que? no nos trataran con amor.

Los hombres necesitan esposas que crean en ellos, que los admiren ( recordemos  Efesios 5 25 el paralelo de Cristo y la Iglesia ) y  Revisemos
PROVERBIOS 12 4 "la mujer virtuosa es corona a su marido, mas la mala como carcoma a sus huesos"

Entonces ya en la practica ¿qué podemos hacer para que nuestros esposos se sientan apreciados en su deseo de trabajar y tener éxito y ser conquistadores?
Como para algunas de nosotras esto nos tomara un esfuerzo ya que no se nos da de forma natural, podemos hacer tarjetitas o post it o notas en el celular o en la tablet y agendemos algunas de las siguientes acciones:

1. Expresemos de forma verbal o escrita que valoramos sus esfuerzos en el trabajo
2. Expresémosles que creemos en ellos y que los admiramos (en el area que ellos se desempeñen)
3. Escuchemos sus historias del trabajo o sus sueños o  metas con tanta atencion como cuando nosotras hablamos de nuestros temas
4. Expresémosles que nosotras nos vemos como sus compañeras, sus complementos y que esto sea frecuentemente
5. No los deshonremos, ni critiquemos sutilmente su trabajo o sus decisiones, ni enfrente ni detras de él

2. JERARQUIA
Para entender este aspecto, debemos antes entender la jerarquia biblica. Vamos a Efesios 5 22-24:
"Las casadas esten sujetas a sus propios maridos como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, asi como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo y el es su Salvador, asi que, como la iglesia esta sujeta a Cristo, también las casadas lo esten a sus maridos en todo"
"Estar sujetas" puede traducirse como "sométanse", la palabra griega es huppotaso que significa "estar por debajo o ubicar debajo" esta última expresion me da la idea que esta sujeción o sumision debe ser voluntaria en la medida que entendemos nuestros roles y CONSTE este mandato de ser cabezas de nuestro hogar no significa que son SUPERIORES, recordemos
1a Pedro 3 7 "vosotros maridos , igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso mas frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo", este mandato a estar sobre nosotras les da una tremenda RESPONSABILIDAD, leamos otra vez
Efesios 5 25-27 " maridos amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la iglesia y se entregó asi mismo por ella......"

POR TANTO CON ESTA CARACTERISTICA DE JERARQUIA QUE APARENTEMENTE NOS DEJA EN CIERTA DESVENTAJA AL NOS SER ENTENDIDA ADECUADAMENTE, DIOS LE ESTA OTORGANDO LA MISION DE AMAR A SU ESPOSA Y SACRIFICARSE POR ELLA AL PUNTO INCLUSO DE DAR SU VIDA POR LA NUESTRA Y ENTONCES NOSOTRAS COMO ESPOSAS DEBEMOS COLOCARNOS BAJO ESA PROTECCIÓN (HUPPOTASO) Y ESTA ES LA DEFINICIÓN DE JERARQUÍA BÍBLICA.

La superioridad del hombre no consiste en menospreciar a la esposa, sino mas bien consiste en su rol protector y esto en todos los aspectos tanto fisicos, como emocionales y por supuesto espirituales siendo guias, líderes y testimonios vivos.

Entonces cuando ya hemos entendido lo que significa la jerarquía en nuestros matrimonios, ¿que acciones concretas podemos hacer para que nuestro esposo se sienta apreciado en su rol de lider y protector?

1. Expresemos nuestra admiración por su disposición a protegernos y cuidarnos y a sacrificarse por nosotras
2. Tengamos una buena actitud cuando él revele su forma de pensar masculina sobre la jerarquía en su trabajo
3. Nunca, ni con palabras ni con gestos, menospreciemos su trabajo o sus esfuerzos por cuidarnos o guiarnos
4. Cuando tengamos inquietudes sobre finanzas u otros asuntos acerquémonos respetuosa y tranquilamente para expresar nuestro sentir

NO OLVIDEMOS QUE PARA SUJETARNOS A NUESTROS ESPOSOS, ANTES TENEMOS QUE HABERNOS SUJETADO A NUESTRO DIOS Y PADRE, DE OTRA MANERA PUEDE SER CASI IMPOSIBLE


3. AUTORIDAD

Definitivamente jerarquia y autoridad van de la mano y esto en casi todos los aspectos de la vida, en nuestros trabajos por ejemplo normalmente quien jerarquicamente esta arriba de nosotros tiene autoridad y nuestro matrimonio no es la excepcion


Sin embargo aquí debemos regresar a nuestro texto en Efesios 5 22-23 vimos que se nos enseña que debemos someternos ( ya aprendimos estar debajo de, obedecer, sujetas a, etc) y entendemos esto por que este es el plan de Dios para las esposas, pero en este momento y teniendo ya claro lo de la jerarquia, debemos hacer una NECESARIA ACLARACION:
“ LA SUMISION DE NOSOTRAS COMO ESPOSAS A DIOS TIENE PREEMINENCIA SOBRE LA SUMISION QUE DEBEMOS TENER A NUESTROS ESPOSOS” esto quiere decir que este punto de AUTORIDAD EN NUESTROS ESPOSO DEBE ESTAR LIGADA A LA AUTORIDAD DE DIOS. Esto claramente significa que no debemos obedecer ningun tipo de actividades ilicitas, erroneas, malas, soportar abusos de cualquier tipo o deshonestidades, ya que esto se convertiria en pecado contra Cristo por obedecer a nuestros esposos y ademas seria una evidencia que la relacion de mi esposo con Dios esta deteriorada y seria un motivo válido por el cual nuestros esposos perderian este privilegio de ser cabezas y de ser seguidos por nosotras.

Leamos la historia de Ananias y Safira Hch 5

Ananías y Safira
 Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una heredad,
y sustrajo del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo sólo una parte, la puso a los pies de los apóstoles. Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios. Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró. Y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron. Y levantándose los jóvenes, lo envolvieron, y sacándolo, lo sepultaron. Pasado un lapso como de tres horas, sucedió que entró su mujer, no sabiendo lo que había acontecido. Entonces Pedro le dijo: Dime, ¿vendisteis en tanto la heredad? Y ella dijo: Sí, en tanto. Y Pedro le dijo: ¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti. 10 Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró; y cuando entraron los jóvenes, la hallaron muerta; y la sacaron, y la sepultaron junto a su marido.

Otra vez recalcar que antes de poder lograr entender estos aspectos que son vitales para que nuestros esposos se sientan respetados, debemos habernos antes rendido personalmente a nuestro Señor y tambien poniendo en practica algunos principios generales de administracion o gerencia, por ejemplo

“NINGUNA ORGANIZACIÓN, EMPRESA QUE MARCHE SOBRE RUEDAS PUEDE TENER 2 CABEZAS PORQUE SU DESTINO SERIA EL FRACASO”. PENSEMOS POR UN MOMENTO QUE PASARIA SI TUVIERAMOS 2 JEFES Y CADA UNO CON SU PUNTO DE VISTA ALGUNAS VECES MUY DIFERENTES

EL DR, ADRIAN ROGERS DIJO ALGUNA VEZ: “UN SER SIN CABEZA ES UN MUERTO Y UNO CON 2 CABEZAS ES UN MONSTRUO” y a mi me parece esta ilustracion tremenda para confirmarnos como esposas nuestro rol en nuestro matrimonio.

Ya para ir terminado tambien es necesario que nosotras asimilemos esta información,  nosotros podamos expresárselas a nuestros esposos, porque que pasaria si yo decido no acatar esta orden o disposición biblica? Simplemente estamos rechazando confiar en Dios y rechazando que el nos guie y por tanto no podremos esperar buenos resultados.

De forma practica como puedo yo lograr que mi esposo se sienta apreciado en su autoridad y liderazgo

1. Expresémosle que disfrutamos poder apoyarnos o consolarnos en ellos

2.  Respaldemos su autoimagen de lider

3. Alabemos sus buenas decisiones y seamos sabias y prudentes cuando él toma una decisión equivocada

4. Honremos su autoridad delante de nuestros hijos




El Arrebatamiento de la Iglesia: El próximo evento en la Agenda de Dios.

Pablo escribió a la gente creyente de Tesalónica lo siguiente:
1 Tesalonicenses 413Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. 14Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. 15Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. 16Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. 18Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

¿Qué piensas de este texto? ¿Crees en el arrebatamiento de la iglesia?
Tu posición puede ser:
  1. No creo en el arrebatamiento de la Iglesia
  2. Creo en el arrebatamiento de la iglesia.

Pablo dice en el verso 13 con relación a este tema que podemos ser ignorantes, estar tristes o no tener esperanza.
En el verso 14 nos dice que tan cierto como que Jesús murió y resucitó así traerá Dios con Jesús a los que durmieron en El. No es una suposición.
Versos 15 y 16 dicen que Jesús descenderá del cielo y los muertos en Cristo resucitarán primero. Ojo: Los muertos en Cristo son los que resucitarán. Los muertos sin Cristo no resucitarán en ese momento.
Verso 17 dice “Luego nosotros los que vivimos”...seremos arrebatados para recibir al Señor en el aire. Es decir que es un evento donde estando con tus pies en la tierra eres arrebatado (griego: harpazo, latin rapiemur, de donde se deriva “rapto”) para recibir al Señor en el aire.
Verso 18 dice: Alentaos. Alentaos, alentaos!. ¿Sabes qué dice el penúltimo verso de la Biblia? “Amén, sí, ven Señor Jesús”. Maranatha. Cristo viene por su iglesia.

Jesús dijo en Juan 14.2 “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.” Jesús fue a prepararnos moradas en el Cielo, no en la Tierra. Sabes que dice el verso 3: “Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.


Wow. La evidencia Bíblica a favor del Arrebatamiento de la Iglesia es abrumadora. Si un hombre enseña algo, otro hombre le puede demostrar lo contrario. Pero cuando es Dios quien lo dice, ¿quién lo puede refutar?