viernes, 16 de enero de 2009

La Vid Verdadera. Juan 15.

1 Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.  2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.  3 Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.  4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.  5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.  6 El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.  7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.  8 En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.  9 Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.  10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.  11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.


1. Jesús nos enseña que El es la Vid Verdadera, no solo la vid, sino que es la Vid Verdadera. No importa a que vid esté unido, sino es Jesús no estará en la Vid Verdadera.

2. El Labrador es Dios mismo. Jesús nos enseña que el pámpano debe estar unido a la Vid para tener vida. Creer en Dios no nos salva. Nos salva creer en Jesús. No es por que Dios no pueda salvarnos sino porque El así lo dispuso.

3. Los Pámpanos somos los seres humanos en general. La palabra pámpano viene del griego klema. La Biblia King James lo traduce como branch o rama.

4. Estas ramitas pueden dar fruto (gr. Karpos) o no dar fruto.

5. Los que dan fruto serán limpiados por el Labrador. La palabra limpiar es kathairo, que también se puede traducir como expiar. En el versículo 3 dice que somos limpios por la palabra de Jesús. El griego para “palabra” es logos o palabra escrita. Es decir que Jesús nos limpia a través de la revelación escrita, o sea La Biblia. Los frutos que dan las ramitas están descritos en Gálatas 5.22-23. Son los frutos del espíritu. En Efesios 2.8-10 se nos enseña que somos salvos por gracia, por fe en Jesús, para buenas obras. Esas buenas obras son el producto de los frutos del Espíritu.

6. Las ramitas que no dan fruto serán quitadas. Jesús nos aclara en el versículo 4 que el pámpano no lleva fruto sino está en la Vid, sino permanece. Si he decidido no creer en Jesús como mi Salvador y Señor, pues ya estoy condenado (Juan 3.18). Entonces seré echado en el fuego y arderé. A donde puede uno ser echado en el fuego y arder. Pues en el infierno. El fruto terrenal de estas ramitas está descrito en Gálatas 5.19-21 que son conocidas como las obras de la carne.

7. En el versículo 7 Jesús nos da una fórmula: Permanecer en Jesús y que su Palabra permanezca en nosotros. En este caso el griego para “palabra” es rhema o la revelación que el Espíritu Santo nos va dando con el correr del tiempo . Ahora, qué es permanecer en Jesús:

1. Creer que Jesús es el Hijo de Dios: 1 Juan 4.15. La palabra creer implica:
i. Conocerlo
ii. Confiar en El
iii. Comprometernos con Jesús

2. Recibirlo como Señor y Salvador: Juan 1.12

3. Hacer lo que Dios dice: 1 Juan 3.24

4. Seguir creyendo en el Evangelio: 1 Juan 2.24

5. Relacionarse en amor con la comunidad de creyentes: Juan 15.12